Al igual que otros desfibriladores automáticos implantables (DAI), su S-ICD monitoriza de forma continua su ritmo cardiaco las 24 horas del día. Siempre está de guardia. Si el S-ICD detecta un problema de arritmia cardiaca (ritmo anormal), envía una descarga eléctrica para corregirla.

La experiencia de recibir una descarga puede ser diferente en cada persona; a algunas personas la descarga les brinda seguridad, mientras que otras pueden sentir ansiedad después del tratamiento de descarga. Algunas personas se recuperan con mayor rapidez que otras. Asegúrese de hablar con su profesional sanitario para comprender bien todos los riesgos y beneficios asociados con la implantación de un S-ICD.

Es posible que experimente una descarga en algún momento durante el tiempo que tenga un S-ICD. Estas descargas afectan a cada persona de forma distinta. Debido a que muchos pacientes se desmayan o quedan inconscientes brevemente después de comenzar un ritmo cardiaco muy rápido, no notan estas descargas de alta energía. Los que están conscientes a veces describen la descarga como una “patada en el pecho”. La sensación dura un segundo.

El S-ICD
funciona aunque
no note los síntomas

Muchas personas que experimentan ritmos cardiacos anormales (arritmias) no sienten nada especial cuando se producen estos episodios. Incluso aunque no note los síntomas, el S-ICD se ha diseñado para proporcionar desfibrilación de rescate (una descarga eléctrica) en función de lo que detecta.

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