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Patient Stories

Historias de pacientes

Visita a Disneyland París

Disneyland París. Qué fórmula más inteligente. Un eterno mundo de fantasía con el que han crecido varias generaciones, combinado con espectaculares atracciones para los adultos y los niños más grandes.

En Fantasyland, todos los “papás nuevos” se sumergen en recuerdos de la infancia junto con sus hijos pequeños. Un festival de recuerdos de tu propia infancia. Mis hijos tienen seis y 10 años y se sienten muy mayores. Así que les cuesta admitir que en realidad les encanta Fantasyland. Fantasyland es para niños pequeños, así que están ansiosos por ir a las atracciones.

Y papá los acompaña, por supuesto. ¿Pero eso está permitido? Tuve dudas varias veces en el parque de atracciones. Hay señales de advertencia para pacientes cardiacos en bastantes atracciones. Por lo que sé, un viaje en la montaña rusa no debería suponer un problema para el funcionamiento del S-ICD. 

Así que me monté en la montaña rusa con mi hijo. Un poco de agitación es siempre algo divertido. Naturalmente, intenté mantenerme sereno ante mi hijo, pero cada vez que me montaba en la montaña rusa me ponía un poco nervioso.

¡Allá vamos! Tras caer por la rampa, vinieron algunas curvas frenéticas y fuimos rebotando todo el camino. Mantuve las manos extendidas en horizontal para sujetar el soporte que tenía frente a mí. No me di cuenta de que la parte superior del brazo ya no estaba frente al S-ICD, así que quedó expuesto a golpes directos. Me di cuenta cuando sentí el dolor en una de las primeras curvas. Mi costado izquierdo rebotó con intensidad contra el lateral del vagón de la montaña rusa. Exactamente donde estaba el S-ICD. Y he de decir que duele. A mi cuerpo no le sentó bien un golpe directo sobre la piel en el lugar en el que está el S-ICD. Sigue siendo una zona sensible.  (El paciente tuvo una visita de reconocimiento con su médico para confirmar que el dispositivo no estaba dañado y se determinó que funcionaba correctamente).

En una fracción de segundo, antes de que el vagón llegara a la siguiente curva, había aprendido la lección. Desde entonces, no volví a colocar el brazo en posición horizontal, sino que lo mantuve junto al cuerpo. De esta forma, aguanté los golpes con la parte superior del brazo en lugar de golpear el S-ICD. Y me fue bien. No obstante fue una pena, porque después de eso no pude volver a utilizar mi S-ICD como excusa y tuve que montarme otras cuatro veces en la montaña rusa ese mismo día.

Y esta es una de esas situaciones inesperadas con las que te encuentras de vez en cuando, y que te hacen darte cuenta de que tienes un S-ICD. Esta vez fue en Disneyland. Salvo excepciones, por fortuna la mayoría de situaciones no requieren más que un mínimo ajuste de tus rutinas diarias. Ahora que escribo esto, esta observación me parece una liberación.

Rob


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